Callie se despertó antes del amanecer. El frío suelo de piedra se le clavaba en los pies descalzos, agudo e inflexible, haciendo eco del dolor muscular del día anterior. Cada fibra de su cuerpo clamaba por descanso, por calor, por un pequeño respiro, pero el palacio no le ofrecía nada. Las paredes solo contenían piedra, sombras y el peso de la autoridad que se cernía sobre ella desde cada rincón. Se abrazó un momento, saboreando el frescor del aire matutino, antes de levantarse y recoger los pr