El palacio cambiaba de noche.
De día, era ritual y rutina: piedra pulida por siglos de obediencia, pasillos que zumbaban con un orden silencioso. De noche, se convertía en algo completamente distinto. Un ser vivo que infundía secretos en la oscuridad.
Callie se movía con cuidado, descalza, sus pasos silenciosos contra la fría piedra. Llevaba una sencilla capa de sirvienta, con la capucha baja y el cabello trenzado apretadamente contra su cráneo. Cada sonido se sentía amplificado: el lejano soni