*¿CREES QUE LO CONOCES*
Kate King.
—Oye, preciosa… —Sentí un golpeteo en las mejillas, parpadeé con mucho esmero, pero debía ser la medicación, y todo el caos que tenía mis fuerzas casi nulas—. Despierta, ¿o vas a perderte la acción?
De golpe cobré mis sentidos cuando sentí una burda caricia en mi mejilla, que bajó a mi garganta y cuello.
—No me toques… —Mi voz salió como un jadeo, y cuando abrí los ojos, lo tenía encima, respirando sobre mí, acariciando mi cabello.
El hombre recorrió con sus