Mundo ficciónIniciar sesiónEl disfraz era más sencillo de lo que cualquiera habría imaginado posible para una reina.
Neferet lo había aprendido en los años transcurridos desde que cruzó por primera vez los umbrales del palacio: la invisibilidad no requería elaboración, sino sustracción. Bastaba con quitarse las joyas, enrollar el cabello bajo un paño de lino sin teñir, y caminar con los hombros ligeramente inclinados hacia adelante, como si el







