Mundo ficciónIniciar sesiónLas cinco llegaron al amanecer.
Neferet las vio desde la ventana alta de sus aposentos: cinco figuras envueltas en mantos de lino ordinario, sin joyas ni insignias de rango, guiadas por un sirviente del palacio que caminaba dos pasos adelante como si quisiera distanciarse de ellas. Las jóvenes se movían en grupo cerrado, hombro con hombro, con esa clase de solidaridad instintiva que desarrollan las personas que saben que han entrado a territorio hostil.
Así







