Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl mensaje llegó doblado en cuatro partes, sellado con cera sin marcar, envuelto en un trozo de lino ordinario que no revelaba nada sobre quién lo había tocado antes.
Neferet lo encontró entre sus papiros de la mañana, colocado con tanta naturalidad entre los registros de las rutas comerciales del sur que casi lo pasó por alto. Casi. Pero la cera sin marcar la detuvo: en el palacio, cada documento llevaba algún sello, alguna indicaci&oac







