Mundo ficciónIniciar sesiónLa propuesta llegó envuelta en seda y miel, como llegan todas las trampas que vale la pena temer.
Neferet estaba revisando los registros de los mercaderes del sur cuando la visita se anunció, y el nombre de Mutemwiya cayó sobre la sala como una piedra sobre agua quieta: con ondas que se extendían en todas las direcciones antes de que uno pudiera siquiera reaccionar. Satiah, que estaba doblando pergaminos en el otro extremo de la habitación, alzó







