Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del mediodía atravesaba las celosías de piedra caliza del Jardín de los Lotos como dedos acusadores. El aire transportaba el aroma dulzón de las flores abiertas, pero Neferet apenas lo percibía. Sus manos descansaban sobre el mármol fresco del banco donde se había sentado, los dedos presionando la piedra con fuerza suficiente para que los nudillos se tornaran blancos.
Merit se encontraba de pie frente a ella, y el tiempo hab&iacut







