Miro fijamente mi reflejo en el espejo mientras suavemente paso la brocha con iluminador sobre mis pómulos.
El peso de la decisión que había tomado pesaba cada vez más, tanto que no deseaba salir a ese escenario, pero ya no hay vuelta atrás, tengo que hacerlo y acabar con esto de una vez por todas.
—¿BE? —me llamó Loren. —¿Te pasa algo? —preguntó preocupada.
—Desde que volviste de ver a Raquel, has estado muy callada y pensativa —secundó Dayana.
Me volteo hacia ellas y las miro con determinació