Turin caminaba por los oscuros y húmedos pasillos del castillo, con pasos firmes y decididos. El aire era denso, impregnado del olor a piedra vieja y madera podrida. Se dirigía hacia la Torre, un lugar raramente utilizado en el reino, destinado a los indeseados. Ulrich, el rey alfa, no creía en prisiones ni en segundas oportunidades; prefería eliminar a quienes representaban una amenaza a su poder. Turin, por otro lado, había decidido que Naomi debía ser encerrada, para que reflexionara sobre s