El claro estaba bañado por una luz suave que penetraba entre las copas de los árboles, oscilando entre los cuerpos de los lobos de pelaje negro que se miraban con una intensidad que hacía vibrar el aire. Mastiff, con su musculatura robusta y ojos amarillos como el ámbar, mantenía la mirada fija en Pryo, cuya elegancia feroz estaba marcada por su postura ágil y depredadora. Su pelaje negro relucía, captando los matices dorados de la luz que atravesaba el bosque. El bisonte, su objetivo común, re