CAPÍTULO 14: ¿ESTÁ CELOSO?
La petición de Scarlett golpeó a Arzen como una tonelada de ladrillos. Su mandíbula se apretó con fuerza, las sienes le latieron como si quisieran explotar. Estaba enojado, bueno, más bien, estaba furioso. La sola idea de que se fuera con otro le revolvía el estómago, sus pensamientos se volvían oscuros y peligrosos, como si un monstruo despertara dentro de él.
Y su lobo, Ónix, no se quedaba atrás; estaba como loco, ansioso y rugiendo de rabia. Pero Arzen logró con