CRYSTAL.
"Un collar".
Las palabras flotaron en el aire helado de la sala del trono, tóxicas y pesadas. No solo resonaron; parecieron infectar el mismísimo oxígeno de mis pulmones.
"Una jaula", gruñó mi loba interior, erizando su pelaje, mientras un pánico primitivo y violento le desgarraba el pecho. "Quieren ponerle una correa al sol. Quieren arrastrarnos de vuelta a la oscuridad".
Miré a Blythe, que todavía estaba arrodillado en el suelo de mármol, temblando por el puro esfuerzo de sus pasos d