CRYSTAL.
¿¿Realeza?? ¿De qué estaba hablando?
Hasta donde yo sabía, solo era una loba de rango bajo a la que la Diosa de la Luna había decidido gastarle una broma retorcida. Entonces, ¿qué estaba diciendo exactamente?
—“¿Realeza? ¿De qué estás hablando?” pregunté, con la voz apenas audible, pero lo bastante clara para que él me oyera.
Sin apartar la mirada, respondió: —“Hueles a algo fuera de lo común. Cualquier lobo sensible puede percibirlo… aunque no todos.”
Casi me llevé la mano a la cara.