Mientras estaba sumida en sus pensamientos, sonó su teléfono y apenas lo oyó hasta que pasó un rato. Al coger la llamada, se acercó el teléfono a la oreja.
—Hola, ¿hablo con Isabella Knight? —. Preguntó la extraña voz y aunque Isabella se preguntó quién podría ser, dio una respuesta.
—Sí, habla.
* * *
Enrique salió de su despacho y, eligiendo pretenciosamente no prestar mucha atención a lo que le rodeaba, miró al frente y caminó hacia delante.
—¿Q-qué? — Su voz sonaba medianamente baja, pero fu