Le recordó su subconsciente y poco a poco se le fue borrando la sonrisa de la cara. Se había prometido a sí misma no sólo hablarle de sus sentimientos, sino también contarle toda la verdad sobre lo que realmente ocurrió años atrás, pero entre tanta alegría, se había olvidado de su promesa.
—¿Estás bien? — preguntó Enrique al notar el cambio de expresión en su rostro. Ella levantó inmediatamente la vista hacia él y se obligó a devolverle la sonrisa.
—Estoy bien. — Respondió ella y la sonrisa de