—¿Qué es esto?
—Sopa. Sopa de pollo—. Isabella respondió sin rodeos, con la mano todavía tendida hacia él.
Echó otro vistazo a la cuchara y volvió a mirarla.
—¿Esperas que me crea... que has hecho sopa de pollo en menos de treinta minutos? —. preguntó Enrique, con la voz aún baja, mientras sus ojos revoloteaban con bastante pereza.
Isabella se le quedó mirando un momento antes de soltar un suspiro silencioso.
—Sí, así que tienes que tomártelo antes de que se enfríe—. Contestó mientras le tendía