CAPÍTULO 28 — Accidente.
Sofía.
Me metí al auto en el cual llegué a la mansión, y le indiqué al conductor que saliera cuanto antes.
—Pero… señora, Koch…
—Ahora mismo… —le indiqué con algo de fuerza.
El hombre comenzó a manejar, y me limpié las lágrimas precipitadamente.
—¿Dónde vamos? —miré el retrovisor y negué.
—Déjame en… te diré en unos minutos…
Él asintió de forma dudosa, y cuando salimos de la mansión, solté el aire para tomar mi vientre.
La escena frente a mis ojos parecía irreal, como si hubiera entrado