Cinco meses habían transcurrido desde que el "Sí, quiero" retumbó en la catedral. La luna de miel en las Maldivas fue solo el preludio de una etapa donde el éxito parecía no tener techo. Bajo la gestión conjunta, Morgan Systems se había convertido en un gigante global; los contratos firmados en Ginebra y Los Ángeles habían mutado en ingresos multimillonarios que consolidaban a Alexander como el líder indiscutible del sector.
Sin embargo, para Maya, el éxito corporativo había pasado a un segundo