Salvatore regresó a Londres finalizando la vacaciones.
Decidió llamar a su padre estaba dispuesto a decirle la verdad, ya no le ocultaría que él era su hijo.
Por otro lado.
Kiara no entendía que hacía ahí frente a ella la prometida de Donatello.
— Creo que te equivocaste de oficina. — Expresó Kiara con toda la indiferencia del caso.
— ¡No! No me equivoqué, vengo hablar contigo de mujer a mujer, o mejor dicho de mujer a madre.
— Correccion, entonces sería de madre a madre recuerdo que yo también