Mundo ficciónIniciar sesiónCuando dos hombres reclaman el mismo hijo no nacido, cada argumento es confesión de cuánto necesitan creer que algo de ellos continuará.
El silencio que siguió al anuncio de mi embarazo se extendió por el salón como una mancha de tinta sobre pergamino blanco. Podía sentir las miradas de todos clavándose en mí, pero las dos que más peso tenían eran las de Damián y el Rey. El primero había palideci







