Mundo ficciónIniciar sesiónEl Inframundo no es fuego y azufre; es frío, silencio, y el peso de cada arrepentimiento que nunca confesaste.
La consciencia regresó a Adriana de golpe, como si hubiera sido sumergida bajo agua helada y luego arrancada violentamente a la superficie. Sus ojos se abrieron de par en par, jadeando por aire que sabía tan equivocado en sus pulmones que casi la hizo vomitar, y lo primero que registró fue el frío. No el frío de invierno o de noche sin fuego, sino algo más profundo, más fundamental. El frío de ausencia absoluta. El frío de un lugar donde la calidez nunca había existido y nunca existiría.
Estaba acostada en la orilla de un río que se extendía ante ella como







