Dejando a Julie con cuidado en su asiento, Marcos se coloca rápidamente el cinturón después de ajustar el de ella y acelera su auto a todo lo que da.
En ningún momento su mano suelta se la suya, no puede ni quiere hacerlo. Le gusta tocarla, sentirla. Sus dedos entre los suyos le hacen sentir vivo.
Que no está solo.
Que ya no está más solo.
Sabe que esto no está bien, él lo sabe. Está a punto de casarse en unas pocas semanas, pero alejarse de Julie no es una opción que esté dispuesto hacer. Muc