Mirando hacia el jardín desde el hermoso balcón de la gran casa de los Danisse, Julie suspira y se pierde en la inmensidad de la noche.
Las emociones que esta reunión le han generado en su ya golpeado corazón, han sido mucho más de lo que esperaba.
Sin la compañía de Luciano, está segura de que no habría soportado tanta tortura.
Pero apoyar a Marcos en lo que sea que necesite, jamás será algo que debatir.
Sin importar qué, ella siempre lo hará. Estará para él así como él lo ha estado para ella