Después de tal intenso beso, Marcos se pone de pie con Julie en brazos, pero gime al sentir una leve punzada de dolor en su antebrazo herido.
—No me cargues —Ella susurra con ternura—... Bájame, recuerda tu herida.
—No. —El gime contra su boca y la acuesta nuevamente en su cama— No quiero soltarte.
Julie rueda los ojos pero luego sonríe con ternura de nuevo. Todavía le cuesta creer que él sea tan perfecto ante sus ojos.
Que su trato hacia ella sea tan delicado y cariñoso.
Le cuesta creerlo pero