Temblorosa, Julie observa como los cuatro hombres que la siguieron e intentaron robarla, esperan por ella afuera, en la acera frente a la tienda.
Tiene miedo, ya que ellos en cualquier momento pueden hacer lo mismo que ella, adentrarse al lugar y aparentar de que algo compraran cuando no es así, para luego atacarla.
Ahora, se arrepiente una y mil veces de haber salido sola de la casa de hospedaje. Debió aceptar cuando el señor Fabricio, el taxista, se ofreció a esperarla, pero no.
Por terca y p