Capítulo 56. Europa, un nuevo comienzo.
Días después
El Danubio brillaba bajo el cielo plomizo de Viena, sus aguas serpenteantes reflejando las cúpulas doradas de la ciudad.
Belinda ajustó el estuche de su violín sobre el hombro mientras empujaba el coche de Thiago por el puente de los Candados. Cada candado oxidado, cada inicial grabada, le recordaba promesas rotas.
El sonido del tren deslizándose sobre las vías resonaba en sus oídos mientras contemplaba el paisaje. Viena se extendía ante sus ojos como una postal de otro mundo.
El