Capítulo 55. El rechazo de Belinda.
El aroma a jazmines del ramo junto a la ventana no lograba enmascarar el olor a desinfectante. Belinda mecía a Thiago frente a la claridad gris del amanecer, sus dedos temblorosos acariciando el suave vello de su cabeza.
Fabio dormía en la cama contigua, la respiración entrecortada por las costillas fracturadas. Cada vez que sus miradas se cruzaban, ella sentía el abismo entre ellos: un puente de gratitud quebrado por un río de recuerdos venenosos.
El tiempo pasó como un susurro. Días entero