Capítulo 50. La búsqueda desesperada.
Fabio no podía perder más tiempo.
Cada segundo que pasaban sin su hijo era una maldita tortura. Y lo que más le dolía era el dolor en los ojos de Belinda, su brillo se iba apagando lentamente y tenía miedo de lo que pudiera pasar.
Había hecho llamadas toda la noche, contactando a sus mejores hombres, activando todos sus recursos.
Sabía que la policía haría su parte, pero él no iba a quedarse de brazos cruzados sentado, esperando, necesitaba activar su propia gente, mientras más hubiese person