Capítulo 45. Entre la cercanía y la desconfianza.
Los días continuaron pasando y, aunque el miedo seguía anclado en el pecho de Belinda, poco a poco comenzó a acostumbrarse a la nueva rutina dentro de la mansión de Fabio.
Él no forzaba su presencia, pero estaba ahí. Siempre cerca, atento, asegurándose de que no le faltara nada.
La convivencia entre ellos era menos tensa que antes. Ya no discutían por cualquier cosa. Fabio había aprendido a no insistir demasiado, a respetar sus silencios, a mantenerse presente sin invadirla y a esperar el momen