Capítulo 43. El miedo de Belinda.
El silencio en la casa de Fabio se sintió más pesado a partir de ese momento. A pesar de las luces encendidas y la seguridad reforzada, Belinda no podía evitar sentir que la oscuridad la rodeaba, que en cualquier momento, desde algún rincón, Ady surgiría como una sombra dispuesta a arrancarle lo poco de paz que había logrado recuperar.
La noticia de su fuga la había golpeado como un puñetazo en el estómago.
Ady estaba libre. Eso significaba que estaba en peligro.
Ella y su hijo.
—No... no puede