Ricardo rebuscó con sus ojos todo el cuerpo de Bianca, apretó sus labios y suspiró, por un momento se olvidó que estaba frente a su hija, que aunque estaba apurada en llevar a Bianca a su habitación para hablar cosas de chicas, con su sonrisa avisó, que algo pasaba entre ese par
–papá, lo siento, hoy Bianca me vino a visitar a mi, es fin de semana, asi que no tiene que trabajar contigo–le dijo Carmina a su padre y arrastró a Bianca hasta la habitación
–bueno, está bien, pero al menos, puedo sal