El sol brillaba en la ventana de esa elegante oficina, afuera estaba haciendo el mejor de los días, luego de tantos con repetidas lluvias, la tarde estaba presta para ser disfrutada, Bianca, quien pretendía retirarse de una buena vez, de esas cuatro paredes que veía de manera constante de lunes a viernes mientras ejercía su trabajo, abandonó la idea de quererse ir al escuchar esos dos nombres, Paulo y Beatrice
–que es lo que tenemos que hablar, acerca de tu difunta esposa y Paulo–reaccionó Bia