El público estaba horrorizado con las declaraciones de aquel hombre, era tal cual pensaba la afamada dama de la ley, no se les importaba pisotear a cualquier inocente para lograr sus objetivos.
Entonces Lorenzo aprovechó esa debilidad para dejar en evidencia la bajeza con la que se manejaban ese par
—Escucharon eso señores, el abogado de la dama aquí, considera que es normal esclavizar a tareas domésticas a una pequeña—agrego enfurecido
—Tenía solo cinco años, no cree usted que una niña de esa