Bianca se había quedado ahí, en medio de la oficina, viendo como se alejaban Carmina y Ricardo, el dolor que sintió Bianca en ese momento fue tan fuerte, que percibió como su garganta se cerraba y en su estómago sintió unas punzadas aguadas que la hizo retorcerse del dolor, volvió hasta dentro de su despacho, cayó al piso de rodillas recostada de la mesa de su escritorio y lloró, lloro de amargura, poque estaba alejando a las dos personas que mas amaba en ese mundo, despues de su hija perdida,