Ricardo y Carmina no estaban Visibles, Bianca miró su reloj, eran mas de las ocho de la noche, alcanzó a ver al mayordomo en los pasillos corriendo de un lado a otro como hacía siempre
–señorita Bianca, buenas noches, se queda usted para la cena–pregunto el señor
–no Alfred, muy amable de tu parte pero ya me estoy yendo, ¿has visto a Ricardo y a Carmina?
–no señorita, aun no han bajado a cenar, su madre me envio a buscarlos
–ah gracias
–hasta luego–dijo el mayordomo y se retiró
Bianca estaba de