Ricardo se dio la vuelta, la pequeña esperanza que habia en su rostro, al parecer se estaba esfumando, se volvio a sentar, estaba totalmente destruido por dentro, pero no queria demostrar debilidad ante sus empleados, aunque su rostro decía mucho del estado de ánimo en el que se encontraba.
–señor podemos dar aviso a la policía–sugirió Esteban
–no hay caso hombre, nos diran que debemos esperar veinticuatro horas para reportarla como desaparecida–asimilio Ricardo tirando sobre la mesa su celular