Ricardo agradeció a su madre por estar ahí, sus palabras fueron bastante buenas, pero no sirvieron para sacarlo del estado de ansiedad en el que se encontraba
–Te agredezco mamá, pero entiende que no puedo estar sin hacer nada, no puedo aquietar mi cabeza, lo unico que pienso es en mi hija y lo mal que esta ahí afuera–añadio el un tanto intranquilo
–lo se, yo igual pienso en ella, no digo que nos quedemos de brazos cruzados, voy a llamar a la estacion de policias, todavia tengo contactos allí,