Ese domingo sentado frente a Bianca, Ricardo no esperaba escuchar aquella respuesta, un si, a su propuesta de trabajo, èl estaba convencido por la rara manera de actuar de Bianca unos días atrás, que ella no estaba interesada en trabajar a su lado, aquella contestación lo había dejado sin palabras
—y, no me digas que ya conseguiste a alguien para el puesto—pregunto Bianca al ver qué Ricardo aun no habia dicho nada
—oh, no, no, agregó èl de inmediato,— te había dado un plazo para recibir tu re