¡No hija!, eso no se hace, ¡Ella es tu hermanita!, tu ¡tienes que cuidarla! -decía Marian- mientras calmaba el llanto de Rossane
¡Tú no me queles! -dijo Gely- con lágrimas que amenazaban por salir de sus pequeñitos ojos
¡Princesa! ¡Claro que te queremos! Y mucho, pero igual queremos a tu hermanita y las cuidaremos tu mami y yo a las dos.
En el momento Gely pareció comprender lo que Josué su padre le decía, y lo abrazó del cuello, este la levantó en sus brazos, mientras miraban a Marian como le