¡Ross! ¡hija! “No digas eso”; has de haber imaginado mi princesa, solo las beso a ustedes – asustado dijo Josué –
“Mis princesas” No vuelvan a seguir a nadie sin avisarnos y menos encerrarse, porque si no las encontramos nos asustan, y si está obscuro se asustan ustedes.
¡Si papito! – dijeron las niñas al mismo tiempo –
Después de un rato llegó Marian con Andrea y le preguntaron que pasaba. Ya que Adan se había ido y que se encontraba muy enojado y los niños iban llorando; Josué les contó el po