TAL PALO...
**MATEO**
El tiempo pareció congelarse. Sofía perdió el equilibrio y cayó de espaldas. Reaccioné por instinto, dando tres pasos gigantescos para atraparla en el aire antes de que se estrellara contra el suelo.
La atrapé contra mi pecho. Su cuerpo era sorprendentemente ligero, y el aroma a flor de azahar y café me invadió los sentidos de golpe. El problema no fue la caída; el problema fue que el vaso térmico de Sofía salió volando y su contenido —un líquido negro, hirviendo y pegajoso— se estam