**LEONOR**
Me apartó de golpe, incorporándose con una rigidez felina que delataba el colapso absoluto de sus parámetros de control. Se quedó de pie junto al diván, dándome la espalda mientras se ajustaba los puños de la camisa blanca con movimientos automáticos y caóticos. Su respiración, grave y entrecortada, era el único sonido que competía con el azote de la llovizna alpina contra los cristales del despacho.
—El contrato de Sira permanece bajo custodia biométrica en el servidor central, Carv