Miraba a través de la ventana, los autos pasaban a toda velocidad, muchas personas caminaban. Ese era el escenario que observaba, pero mi mente volaba hacia el cielo.
—¿Estarás bien? —preguntó Francis.
—Sí, soy mucho más fuerte de lo que crees.
—Te quiero, tómate el tiempo que necesites.
Hace dos días tuve el encuentro desafortunado con Marcos y desde entonces Francis estaba en mi apartamento. No fui a trabajar, ya que no me sentía con ánimos y también para no encontrarme otra vez con Marco