—Buenas noches. —pronunció David, para llamar la atención de sus padres.
Marcos y su esposa se giraron. Ella estaba vestida con un hermoso vestido azul pavo, sus accesorios a simple vista podían notarse que provenían de joyería fina. Mi vista estaba concentrada en Santana y su impresión. Sus ojos casi saltan de sus cuencas al verme. Sus ojos me escanearon desde mi cabeza hasta los dedos de mis pies.
—¡Hijo, Dory! Bienvenidos. —Adriana se acercó. Abrazó primero a David y después lo hizo conmigo