Mundo ficciónIniciar sesiónPOV: SIMON
Las puertas de la celda se abrieron con un chirrido largo y arrastrado que resonó por los pasillos húmedos. El óxido del hierro raspó en las bisagras, anunciando mi destino como una sentencia ya escrita.
Mis muñecas seguían atadas con grilletes de plata. Ardían. La carne marcada alrededor de los aros latía con cada movimiento mínimo. En los tobillos, las cadenas plateadas tintineaban pesadas,







