C295: ME TRAJERON A LA FUERZA.
—¿Te das cuenta de lo que has hecho, Agnes? —cuestionó Rayborn—. Te he hecho daño… pero por tu propia culpa. Fuiste tú quien salió corriendo de la carroza, por eso les ordené a mis guardianes que dispararan esas flechas. Si en lugar de eso les hubiera dicho que se transformaran y te siguieran, te habrían destrozado sin piedad. ¿Acaso no soy misericordioso? —agregó con sarcasmo.
Agnes sintió cómo la sangre se le helaba en las venas al escucharlo. Pero no fue la única. Los padres de Dalila, que p