C223: NO NECESITO DE UNA NANA.
Gael abrió los ojos de golpe, como si un presentimiento lo hubiera arrancado del descanso ligero en el que permanecía. Seguía apoyado contra el tronco del árbol, pero su postura se tensó.
Clavó la mirada en la oscuridad del bosque. El viento empezó a soplar con una fuerza inusual, agitando las copas de los árboles con un murmullo áspero. Había algo en la atmósfera, una vibración extraña, casi imperceptible, pero suficiente para ponerlo en alerta.
Observó el cielo, luego las sombras entre los tr