Quedaban dos días para la boda y la madre de Avy ya estaba histérica
- No puedo creer que aún no me hayan traído los pedidos, ¡quiero todo para hoy! y no me vengan con excusas, esos adornos deben llegar aunque yo misma tenga que ir a fabricarlos — colgó la llamada y miró a su marido que estaba distraído con un libro
- Mi amor, estoy perdiendo la cabeza ¿podrías al menos solidarizarte con mi causa y es