Mundo de ficçãoIniciar sessãoLas manos del cazador se aferraron a sus rodillas, mientras sus uñas crecían y cortaban como punzantes navajas la tela de su pantalón. Silver Moon comprendió: la batalla se desarrollaba ahora al interior del sorian con tal intensidad que sus músculos comenzaban a temblar. Su cuerpo estaba rígido sentado al borde de la cama, esperando que la tigresa terminara por matarlo.
En un instante la expresión de Lara se relajó por completo,







